Los signos de Fuego

aries01ARIES

Es el primero de la trilogía de fuego. Por lo tanto, es signo de penetración de fuerzas. Es la puerta de comunicación de las fuerzas cósmicas con el hombre y es por ella que el designio divino entra en nosotros. Es decir, en Aries el hombre recibe su programa de vida del Creador, a través de nuestro Ego, un programa que luego se irá desarrollando con la ayuda de las fuerzas de los demás signos.

El hombre de Aries no espera fortuna ni felicidad: sólo ambiciona la gloria de ser el primero, el abanderado, el héroe, el que abre perspectivas, el que establece cabezas de puente. No es un hombre para permanecer en la administración de una empresa, rutinariamente, toda su vida, porque no se encuentra en la fase de la estabilidad y todo intento de reducirlo a las normas de trabajo vigentes en nuestra sociedad chocará con su misión, que es la de ser principio de las cosas.

Todos tenemos Aries en alguna parte de nuestro horóscopo y la Casa terrestre que ocupa el signo nos indicará el dominio en el que debemos ejercer la prerrogativa divina de crear cosas nuevas.

leo01LEO

Si Aries es la puerta de entrada de las energías cósmicas en el hombre. Leo, el segundo signo de fuego, llamado signo fijo, es el que nos permite interiorizar esas energías y saturarnos internamente de ellas. En Aries el impulso espiritual rebota en nosotros, por así decirlo, empujándonos a la acción; en Leo nos metemos las energías dentro y constituimos el terreno en el que las semillas de Aries han de enraizarse.

Actuando de acuerdo con el principio que lleva en su interior, el Leo será como un actor que interpreta un guión previamente escrito. Es difícil que Leo haga algo que está fuera de ese papel.

En la vida mundana, será el guardián de la ley, de la moral, de las costumbres, de las tradiciones, pero al mismo tiempo será el hombre sensible a lo que constituye una novedad y pondrá todas sus energías al servicio de su institucionalización.

sagitario01SAGITARIO

Sagitario es el tercer signo de fuego. El designio espiritual que penetró en el hombre a través de Aries, que llenó su espacio interior a través de Leo, se exterioriza a través del signo doble o común de Sagitario. Tendremos pues aquí la exteriorización de esa experiencia que se ha iniciado en nosotros como una emanación de los mundos espirituales.

Así, tendremos que en Aries el designio divino entre en el hombre como una semilla, y los malos aspectos que reciba Aries indicarán que se trata de una mala semilla, que ha de dar frutos poco apetecibles. En Leo la semilla es germinada en la tierra humana, es asimilada e incorporada a nuestro interior. Los malos aspectos planetarios sobre Leo indicarán que la semilla ha caído en mala tierra, o sea, que la asimilación del mensaje espiritual y su elaboración es defectuosa. En Sagitario la semilla es árbol, que con su aparición transforma nuestro paisaje humano.

Los signos de fuego son portadores de energía, dinamismo, que se traducen como entusiasmo, poder organizador, movilidad, afán de lucha, salud. Su atributo esencial es la voluntad.


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